Certificación Climate Label: nuevos proyectos de compensación de carbono

En nanimarquina, nuestro compromiso con la sostenibilidad y la responsabilidad social forma parte de nuestra manera de hacer. A medida que seguimos creciendo e innovando, mantenemos nuestro propósito de crear productos capaces de generar deseo, mejorar el bienestar de las personas y tener un impacto positivo en el planeta y en las comunidades que nos rodean.

Para nosotros, ser responsables significa no dejar nunca de intentar hacerlo mejor.

La transparencia es también una parte fundamental de este compromiso. Creemos en compartir abiertamente las iniciativas que llevamos a cabo y los avances que conseguimos: desde nuestra colaboración con Care & Fair y nuestras iniciativas de circularidad hasta la incorporación del Pasaporte Digital de Producto y la certificación The Climate Label.

Un año más, y de forma ininterrumpida desde 2021, nanimarquina ha obtenido la certificación The Climate Label. Pero ¿qué significa exactamente? Significa que contribuimos a financiar la transición hacia un clima más estable, con acciones verificadas en cuatro ámbitos clave:

  • Medir las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por la producción y distribución de nuestros productos y servicios.
  • Planificar nuestro proceso de descarbonización y hacer un seguimiento de las acciones y resultados en materia de reducción de emisiones.
  • Financiar proyectos que contribuyen a mitigar las emisiones de carbono.
  • Ampliar nuestro impacto a través de la transparencia, la sensibilización y la educación.


Durante el último año, nuestra actividad generó 2.394 toneladas de CO₂. Esto se ha traducido en una inversión de XX.XXX $ en tres proyectos climáticos en India y Pakistán, los países donde se tejen a mano nuestras alfombras. Los tres proyectos que hemos elegido apoyar son:

  • Delta Blue Carbon en Pakistán
  • Karnataka regenerative farming en India
  • Bhadla solar project en India

Delta Blue Carbon en Pakistán

El proyecto Delta Blue Carbon restaura los manglares del delta del Indo, en Pakistán, que habían desaparecido en gran parte durante la década de 1980. Más allá de su impacto climático, la recuperación de este ecosistema aporta importantes beneficios ambientales y sociales a toda la región.

Los manglares tienen una extraordinaria capacidad para capturar carbono: pueden captar entre tres y cinco veces más CO₂ por hectárea que los bosques tropicales de tierras altas. Por ello, proteger, restaurar y gestionar de forma sostenible estos humedales costeros se ha convertido en una prioridad ambiental y en un reto urgente para la región. En 2015, Indus Delta Capital Private Limited y el Departamento de Bosques y Vida Silvestre del Gobierno de Sindh unieron fuerzas para poner en marcha el proyecto Delta Blue Carbon.

Actualmente, el proyecto protege 102.000 hectáreas de manglares existentes y está rehabilitando y restaurando otras 225.000 hectáreas de manglares degradados y sin vegetación. Se estima que permitirá retirar de la atmósfera más de 2,4 millones de toneladas de CO₂ al año, convirtiéndolo en el mayor programa de restauración de manglares de este tipo en el mundo.

¿Por qué son tan importantes los manglares? Los manglares desempeñan una serie de funciones ambientales esenciales:

  • Capturan y almacenan grandes cantidades de CO₂: los manglares absorben carbono de la atmósfera y almacenan una parte importante no solo en los propios árboles, sino especialmente en sus raíces y en los sedimentos que los rodean. Este carbono puede permanecer almacenado durante cientos o incluso miles de años, un proceso conocido como carbono azul o blue carbon.
  • Protegen las costas: sus complejos sistemas de raíces crean una barrera natural que ayuda a reducir el impacto de las olas, las tormentas y las inundaciones. Ante el aumento del nivel del mar y la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos, esta protección natural adquiere cada vez más valor.
  • Reducen la erosión: las raíces de los manglares retienen sedimentos y ayudan a estabilizar la línea de costa, protegiendo tanto los ecosistemas naturales como las comunidades que viven junto a ellos.
  • Son un refugio para la biodiversidad: los manglares sirven como zonas de cría y alimentación para peces, crustáceos, aves y muchas otras especies. Además de su importancia ecológica, contribuyen a mantener la pesca y los medios de vida de las comunidades locales.

Proteger y restaurar los manglares tiene, por tanto, un doble beneficio climático: ayuda a evitar emisiones y, al mismo tiempo, preserva un ecosistema capaz de seguir capturando y almacenando carbono a lo largo del tiempo.

Karnataka regenerative farming en India

Este proyecto trabaja con pequeños agricultores de Karnataka, en India, ofreciéndoles incentivos económicos, formación y apoyo técnico para ayudarles a reducir el uso de fertilizantes químicos y adoptar prácticas agrícolas más sostenibles y orgánicas.

Mediante técnicas como la agroforestería, el acolchado, el abono verde y el compostaje con lombrices, el proyecto ayuda a retirar carbono de la atmósfera y almacenarlo en el suelo, al mismo tiempo que reduce las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la agricultura convencional.

Pero su impacto va más allá del carbono. Los agricultores que participan en el proyecto han registrado un aumento del rendimiento de sus cultivos y un mayor valor de mercado de los productos orgánicos, contribuyendo así a mejorar sus ingresos y sus condiciones de vida. 

Al combinar acción climática, suelos más saludables y apoyo a las comunidades agrícolas, el proyecto plantea una visión integral de la agricultura sostenible y contribuye al bienestar a largo plazo de las personas y los ecosistemas de las zonas rurales de Karnataka.

Bhadla solar project en India

Situado en Rajasthan, India, una de las regiones con mayores niveles de irradiación solar del mundo, Bhadla Solar Project es una planta solar fotovoltaica de 300 MW conectada a la red y certificada bajo el estándar Gold Standard.

La instalación genera aproximadamente 741.845 MWh de electricidad renovable al año. Al sustituir electricidad que, de otro modo, procedería de una red energética todavía muy dependiente de los combustibles fósiles, se estima que el proyecto evita alrededor de 693.327 toneladas de emisiones de CO₂ anuales.

El proyecto contribuye a la transición de India hacia las energías renovables aumentando la cantidad de electricidad limpia disponible en la red y reduciendo la dependencia de la generación eléctrica a partir del carbón. Al mismo tiempo, crea oportunidades de empleo local vinculadas a la construcción y operación de la instalación.

En conjunto, estos tres proyectos representan formas diferentes pero complementarias de abordar el reto climático: restaurar ecosistemas naturales, transformar las prácticas agrícolas y acelerar la transición hacia las energías renovables.